“Chile necesita un gobierno de emergencia y eso es lo que vamos a tener”
José Antonio Kast
Esta semana en el mundo:
🛢️ Petróleo en jaque
🇨🇱 El dilema internacional de Kast
🏆 Premios Oscar 2026: ¿Viva la revolución?
🌎 MUNDO MIX

Petróleo en jaque

Imagen | Reuters
La guerra en Irán no implica que estemos frente a una tercera guerra mundial, pero sí ante un conflicto de impacto global. ¿Viste que subió el precio de la nafta? ¿O escuchaste hablar de una posible crisis energética? No es casualidad. El precio del crudo sigue volátil y el jueves llegó a superar los 100 dólares el barril.
Algunos países podrían salir beneficiados: Noruega, Rusia y Canadá aparecen como posibles ganadores, son exportadores de energía fuera del Golfo que pueden ocupar el espacio que deja la crisis. La situación es distinta para Japón, India, China o Estados europeos -como Francia y Alemania- más dependientes del petróleo de la zona.
La incertidumbre es tal que los ministros de Finanzas del G7 se reunieron para intentar encontrar una salida, aunque no lograron un acuerdo. En paralelo, la Agencia Internacional de Energía, junto con varios Estados, decidió liberar 400 millones de barriles de reservas estratégicas para estabilizar el mercado.
Todavía no hay consenso sobre el impacto final, pero sí hay acuerdo en algo: las consecuencias serán globales. Según Martin Wolf, columnista del Financial Times, hay tres escenarios posibles, vinculados a la duración del conflicto:
Dos semanas (Escenario breve): se perdería alrededor del 1,4% de las exportaciones anuales mundiales de petróleo y GNL.
Tres meses con daño limitado: la caída podría ubicarse entre el 5% y el 6% de las exportaciones mundiales de crudo.
Tres meses con daño de largo plazo: la pérdida podría escalar entre el 8% y el 9% de las exportaciones mundiales de petróleo y GNL, con efectos que podrían extenderse hasta 2027.
Así, Ormuz confirma una vieja lógica geopolítica: en los chokepoints o cuellos de botella se juega el poder global. Como advirtieron Mahan y Spykman, lo que ocurra allí repercute en todo el mundo.
— Candela Mascetti
El dilema internacional de Kast
Durante la campaña presidencial chilena, la política exterior ocupó un lugar marginal frente a los debates domésticos sobre seguridad, austeridad y gobernabilidad. El mundo, como suele pasar, quedó en segundo plano. Hasta que dejó de estarlo.
Durante la transición presidencial estalló una controversia inesperada en torno al proyecto de cable de fibra óptica transpacífico impulsado por China. La transición, que hasta entonces era celebrada como institucional y pacífica, casi una marca registrada de la política chilena, se rompió abruptamente. Y lo que apareció detrás fue una disputa que excede con creces al país: la competencia estratégica entre Estados Unidos y China.
Durante décadas, la política exterior chilena se construyó sobre una fórmula bastante clara de pragmatismo económico y diversificación de socios comerciales. Dentro de ese esquema, China terminó convirtiéndose en un socio central. Hoy, un tercio del comercio exterior chileno depende del gigante asiático, principalmente a través de exportaciones de cobre, litio y otros minerales estratégicos.
Tras la asunción de Kast, la presión de Trump para limitar la presencia tecnológica y económica china en la región coloca a Santiago ante un dilema incómodo ¿Cómo navegar entre el alineamiento categórico que reclama Washington y la necesidad de preservar una relación económica con Beijing?
Y ese no es el único interrogante. También queda por ver qué lugar ocupará la vecindad regional, históricamente central en la diplomacia chilena, y qué posición adoptará el nuevo gobierno frente a la candidatura de Michelle Bachelet en Naciones Unidas.
En ese contexto aparece otro dato relevante. Kast decidió nombrar como canciller a Francisco Pérez Mackenna, un empresario y outsider del mundo político y diplomático. Un movimiento que tiene un antecedente claro en la reciente experiencia argentina. La señal parece clara: imprimirle a la política exterior un enfoque marcadamente comercial.
La pregunta inevitable es si una diplomacia reducida a la lógica comercial, y conducida por un outsider, está realmente a la altura de un debate que hoy es, ante todo, geopolítico.
— Juan Esteban Maggi
Geopolítica Ilustrada

Ilustración: Michael de Adder
Premios Oscar 2026: ¿Viva la revolución?
El próximo domingo el cine vuelve a estar en el centro de la escena. Algunos podrán preguntarse, en medio de misiles y bombardeos cruzados, ¿cuál escena? Pero lo cierto es que, aunque a simple vista no lo parezca, estas galas concentran poder, denotan posiciones y envían mensajes.
No hablaremos de la posible ganadora de los Premios Oscar 2026: sería demasiado arriesgado, sobre todo en una gala donde las películas son extraordinariamente buenas. Pero sí cabe decir que solo es posible apreciarlas si leemos entre líneas.
La trágica y maravillosa historia de Hamnet, el drama noruego Sentimental Value o la producción estadounidense Marty Supreme, por nombrar algunas de las joyas del año, sin duda rebosan de ingenio, sensibilidad y, por supuesto, reflexión.
Sin embargo, a la hora de hablar de mensajes políticos, una de las nominadas se destaca al punto de provocar, al verla, la sensación de estar viendo una dramatización de algo que acaba de suceder. Se trata de One Battle After Another, con trece nominaciones bajo el brazo.
La película, protagonizada por Leonardo DiCaprio, es un espejo de la polarización y el extremismo político que atraviesa Estados Unidos hoy. Tal es la analogía que, en la trama, un grupo de, según quien mire, revolucionarios o terroristas, luchan radicalmente por una “América mejor”.
La escena del mundo del cine no necesita mostrar los ataques de la guerra para hacernos preguntar hasta dónde es capaz de llegar un líder como Donald Trump con su discurso de “ellos contra nosotros”. En la era de “America First”, no parece haber lugar para todos.
En la película, finalmente todo se va por la borda; en la vida real, aún no lo sabemos.
Así, mientras Sentimental Value homenajea el teatro, Timothée Chalamet pone en riesgo su estatuilla tras afirmar que la ópera ya “a nadie le importa”. En simultáneo, DiCaprio podría aprovechar el traspié, arrebatársela y alzarla frente al mundo al grito de: “¡Viva la revolución!”.
— Valentina Terranova

Cuba vive entre apagones, escasez de combustible y una economía al borde del colapso: En ese contexto, trascendió que el régimen negocia con Estados Unidos para "buscar soluciones, por la vía del diálogo, a las diferencias bilaterales".
Irán tiene nuevo líder supremo: Mojtaba Khamenei fue nombrado nuevo líder supremo de Irán tras la muerte de su padre, Ali Khamenei. Considerado más conservador y cercano a sectores duros del régimen, el clérigo de 56 años asume el mando de un país de casi 90 millones de habitantes.
Crisis política se prolonga en Kosovo: el tribunal constitucional de Kosovo prohibió temporalmente a la presidenta Vjosa Osmani fijar fecha para elecciones anticipadas hasta el 31 de marzo. La decisión prolonga el bloqueo institucional que mantiene al país sin gobierno estable.
Primera derrota legislativa para Sheinbaum: la reforma electoral de Claudia Sheinbaum fue rechazada en la Cámara de Diputados al no alcanzar mayoría calificada. La iniciativa buscaba reducir costos y modificar la representación legislativa. Tras la derrota, la presidenta anunció que enviará una nueva propuesta.


