“Irán es el principal patrocinador del terrorismo en el mundo. Siempre ha sido la política de Estados Unidos, en particular de mi administración, que este régimen terrorista nunca pueda tener un arma nuclear”.
Esta semana en el mundo:
🇮🇷🇺🇸 Una ofensiva que escala
☢️ ¿Misma amenaza, nueva estrategia?
🛢️ El petróleo toma el camino largo
🌎 MUNDO MIX

Una ofensiva que escala

Después de semanas de movimientos militares, y muchas de pizzas en el Pentágono, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva contra Irán bajo la “Operación Furia Épica”, el 28 de febrero.
Los argumentos de Donald Trump fueron: evitar que Irán obtenga un arma nuclear y darle al pueblo “su única oportunidad” para tomar el poder. Pero ¿realmente Trump cree que el pueblo modificará el régimen? El cambio parece improbable. Irán es un Estado teocrático y la religión está en el centro de la sociedad. Además, la estructura estatal no solo incluye al Ayatolá: también cuenta con el Consejo de Guardianes, el presidente y el parlamento, entre otros actores.
La claridad de los motivos sigue siendo discutida, pero de los hechos no hay dudas. Tras el ataque, Irán tomó represalias. No solo contra Israel, también contra Jordania, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Kuwait y Arabia Saudita. El conflicto se incrementó y aparecieron dos situaciones que elevaron la tensión en la región:
En Sri Lanka, Estados Unidos hundió una fragata iraní dentro de su Zona Económica Exclusiva.
En Turquía, el sistema de la OTAN derribó un misil iraní que se dirigía al espacio aéreo turco. Si un ataque sucede, entra en juego la lógica de “atacan a uno, atacan a todos”.
En Europa las posiciones no son iguales. España decidió enfrentar a Washington y decir “no a la guerra”. Un impopular Keir Starmer mueve al Reino Unido con cautela, mientras Francia anunció que aumentará su arsenal nuclear y dejó claro que defenderá a sus aliados en el Golfo. Muchas palabras en el Viejo Continente, pero las próximas noticias podrían llegar desde Ucrania por su experiencia para enfrentar a los drones iraníes.
Según el profesor Fabián Calle, estamos viendo al “poder americano en su máxima expresión. Irán irá perdiendo su capacidad ofensiva por razones obvias: se le van acabando los misiles y los drones”. Todavía queda por ver el impacto en el plano nuclear y en las cadenas globales de valor, en una de las regiones más estratégicas del mundo.
— Candela Mascetti.
¿Misma amenaza, nueva estrategia?

Las negociaciones entre Irán y Estados Unidos por el programa nuclear quedaron en pausa después de la nueva escalada militar. No es un detalle menor: el contraste entre diplomacia y bombardeos volvió a instalar en el centro del debate el futuro nuclear de Teherán.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) aseguró que no existe evidencia que permitan afirmar que Irán se encuentra fabricando armamento atómico. Ante ello, muchos internacionalistas se preguntan lo inevitable: ¿Podríamos estar, otra vez, ante una intervención basada en acusaciones nucleares infundadas?
La respuesta a este interrogante, sin embargo, parece distar de lo sucedido en Irak. Rafael Grossi advirtió sobre factores que generan profunda preocupación en el país persa.
Desde la salida de Estados Unidos del acuerdo con Irán en 2018, este último amplió progresivamente su programa de enriquecimiento de uranio. Los niveles alcanzados (60%) superan con creces los necesarios para fines energéticos y se aproximan al umbral técnico vinculado a la producción de material apto para armamento nuclear (90%).
Dicha evidencia, sumada al fracaso de las negociaciones impulsadas por Washington en 2025, desembocaron en la llamada Guerra de los 12 Días.
8 meses después, los acontecimientos parecen marcar un giro. Los ataques ya no se concentraron en la “cuestión nuclear”, sino que se dirigieron a la propia cúpula política del régimen, marcada por el asesinato del líder supremo Ali Khamenei. El objetivo sigue siendo el mismo: contener el desarrollo nuclear iraní. Ahora bien, ¿cambió la estrategia?
Si antes la presión militar buscaba forzar un acuerdo, hoy parece apuntar a debilitar —o incluso reemplazar— al régimen en Teherán. Después de todo, la diplomacia nunca ha sido la herramienta predilecta de Trump.
— Juan Esteban Maggi
El petróleo toma el camino largo

Cuando Irán dijo que respondería con todo su arsenal a un eventual ataque, no estaba mintiendo, pero lo que le faltó decir es que parte de su contraofensiva era tomar de rehén al comercio global.
Durante décadas, el estrecho de Ormuz fue la autopista de casi un cuarto del petróleo mundial. Con el repentino corte del corredor a manos de la Guardia Revolucionaria, los buques se las han tenido que ingeniar para esquivar el peligroso pasaje, bloqueado por drones, minas y misiles.
La opción menos favorita: el Cabo de Buena Esperanza
Petroleros que antes atravesaban el Golfo Pérsico rumbo a Europa ahora bajan por el Índico, rodean el sur de África y recién entonces suben hacia el Atlántico. Es una vuelta enorme —hasta dos semanas adicionales de viaje— cuyo resultado inmediato implica más combustible, seguros astronómicos y fletes que se negocian casi como si fueran obras de arte raras.
Por tierra firme
Algunos productores están desempolvando infraestructuras que hasta ahora eran secundarias. Arabia Saudita ha intensificado el uso de su oleoducto Este-Oeste hacia el Mar Rojo, mientras que Emiratos Árabes Unidos bombea crudo por la línea Habshan-Fujairah para evitar el cuello de botella de Ormuz. Son rutas útiles, pero limitadas: juntas apenas sustituyen una fracción del flujo que normalmente cruza el estrecho.
El bien preciado stock
Una tercera estrategia, más silenciosa, es el petróleo ya almacenado. Terminales en Egipto, Japón o Corea del Sur se volvieron inesperadamente importantes. Desde allí, los productores del Golfo intentan cumplir contratos sin arriesgar barcos en aguas hostiles.
Nada de esto reemplaza realmente a Ormuz. Lo que sí demuestra es otra cosa: cuando la geopolítica cierra una puerta marítima, el comercio energético no se detiene. Simplemente toma el camino largo más caro, más lento y, por ahora, bastante más incierto.
— Axel Olivares

FMI alerta por impacto global del conflicto: Kristalina Georgieva advirtió que una guerra prolongada en Oriente Medio podría elevar precios de energía e inflación mundial. Asia sería la región más vulnerable por su dependencia del petróleo que transita por el Estrecho de Ormuz.
Nepal vota tras protestas anticorrupción: millones acudieron a las urnas en Nepal en las primeras elecciones desde las protestas anticorrupción lideradas por la Generación Z. La contienda enfrenta a la vieja guardia de KP Sharma Oli y a nuevas figuras como Balendra Shah, rapero convertido en político.
Sheinbaum propone reforma electoral: la presidenta de México envió una reforma electoral que modificaría 11 artículos constitucionales. Busca reducir costos, reforzar la fiscalización y ajustar la representación legislativa sin eliminar la proporcionalidad, el Programa de Resultados Electorales Preliminares ni tocar al Instituto Nacional Electoral.
Los kurdos entran en escena: según reportes, la CIA evalúa armar a fuerzas kurdas para impulsar un levantamiento contra el gobierno de Irán. El plan implicaría operaciones en el oeste del país con apoyo de Estados Unidos e Israel.

