“La humanidad ha demostrado una vez más de lo que somos capaces, y son tus esperanzas para el futuro las que ahora nos impulsan en este viaje alrededor de la Luna”
Jeremy Hansen | Astronauta
Esta semana en el mundo:
💡 Asia sin energía y EU “victorioso”
🇦🇷 Malvinas y el costo del amateurismo diplomático
🧑🚀 Artemis II: ¿Por qué volver a la Luna 57 años después?
🌎 MUNDO MIX

Asia sin energía y EU “victorioso”

Conforme el peso de la guerra en Irán se siente, el mundo empieza a temer por la falta de electricidad sin un suministro de gas con el cierre del Estrecho de Ormuz; Asia ya es una de estas regiones que se ha movilizado ante la escasez, y el mundo debería preocuparse.
En los próximos días, Asia agotará sus últimas reservas de gas natural licuado procedentes del Golfo Pérsico. La región no solo se trata del principal comprador del GNL con 90% de la producción, sino que recordemos que Asia se ha vuelto el corazón de la manufactura internacional. La falta de insumos provocará eventualmente un paro en el resto de industrias. Esto orilla a dos alternativas: racionamiento energético o suministros alternativos, ya sean proveedores u combustibles.
En todo caso, Rusia, con su petróleo, se presenta como la alternativa para la región. Sin más opciones, esto permitiría la reactivación económica rusa tras las sanciones energéticas por la guerra en Ucrania.
A la vez, países como Corea del Sur y Japón discuten la transición al carbón para sostener sus economías, ambos dependientes de los envíos de Medio Oriente.
India y China son otros de los afectados, dos de los mayores consumidores de energía, a nivel global.
Con el consumo energético, la economía y la industria mundiales en juego, los Estados Unidos emitieron un discurso con respecto a la guerra en Irán. El presidente Trump declaró el miércoles que se trata de un conflicto necesario con un gran éxito, que el armamento iraní ha sido destruido (y, de alguna manera, Irán sigue disparando misiles) y, por último, que la guerra terminaría aproximadamente en tres semanas. La Era de Piedra se aproxima, aparentemente.
¿Qué podemos esperar de los próximos días? No nos queda más que ver el cauce de las cosas.
— Iker Escobar León
Malvinas y el costo del amateurismo diplomático

A A lo largo de estos 44 años, la “cuestión Malvinas” se construyó como un consenso irrevocable en política exterior argentina. Con matices, el país sostuvo una estrategia consistente: proyectar su reclamo en el plano multilateral y construir, sobre esa base, un respaldo amplio en los foros internacionales.
Esa arquitectura sigue ahí, pero con fisuras. Desde su llegada al poder, el gobierno de Javier Milei mantiene en lo discursivo la bandera de la soberanía. Difícilmente podría hacer otra cosa, dado el carácter constitucional del reclamo. Sin embargo, por debajo de esa superficie, el amateurismo diplomático acumula gestos, omisiones simbólicas y contradicciones que erosionan paulatinamente la posición argentina.
El punto más delicado, y el más grave, es eminentemente conceptual: haber planteado que los “kelpers” deberían decidir su nacionalidad no es, en absoluto, algo menor. Es un giro de 180 grados. Introduce el principio de autodeterminación en un caso donde la Argentina históricamente lo rechazó, por tratarse de una población implantada.
Las señales se acumulan. Los elogios a Margaret Thatcher, la falta de respuesta ante la creciente militarización de las islas, la ausencia en la CELAC —sólido respaldo regional—, y el hecho de que el MERCOSUR no incluyera, por primera vez desde 1996, el apoyo a Malvinas en su declaración conjunta.
¿Por qué creés que las Malvinas no son solo una cuestión del pasado?
Escasez de recursos: riqueza pesquera y potencial hidrocarburífero en el Atlántico Sur en un contexto de mayor disputa entre potencias por espacios y recursos estratégicos.
Soberanía y reclamo antártico: núcleo del reclamo argentino y de la proyección bicontinental, en el marco de un creciente interés global por el continente blanco.
Posición geopolítica: enclave estratégico en el Atlántico Sur que permite controlar rutas marítimas clave.
Anticolonialismo: las Malvinas siguen siendo uno de los 17 territorios no autónomos reconocidos por la ONU, siendo un caso abierto en la agenda internacional de descolonización.
Identidad y memoria: parte constitutiva de la identidad nacional y la memoria histórica de la Argentina.
Todo ello se enmarca en una ruptura abrupta más amplia de nuestra política exterior. La mirada del gobierno parece cada vez más concentrada en un solo eje: Estados Unidos. El resto del mundo, en esa lógica, pierde espesor. Ese sesgo empieza a traducirse en hechos concretos.
En la ONU, Argentina acompaña posiciones de Washington en votaciones sensibles para países del Sur Global, como la reciente sobre la esclavitud africana, tomando distancia de socios que durante años fueron clave para sostener el reclamo en foros multilaterales. Al mismo tiempo, el país empieza a replicar el repliegue estadounidense de organismos y acuerdos internacionales.
El resultado es un corrimiento silencioso pero significativo: menos presencia, menos vínculos y menos capacidad de incidencia en los mismos ámbitos donde, históricamente, se jugó gran parte de la fortaleza del reclamo argentino.
Desde aquí, seguiremos defendiendo —por historia, por derecho y por convicción— que las Islas Malvinas fueron, son y serán siempre argentinas.
— Juan Esteban Maggi
Geopolítica Ilustrada

Ilustración | James Mellor
Artemis II: ¿Por qué volver a la Luna 57 años después?
En 1969, Oriente y Occidente no solo se disputaban el mundo, sino que una carrera espacial desesperada llevó al ser humano a pisar la Luna por primera vez. La misión estadounidense Apolo 11 plantó su bandera en el suelo lunar y así demostró su supremacia.
Lo que hoy lleva a la NASA a anhelar pisar la Luna no es ese mismo panorama de Guerra Fría. Atravesar la atmósfera forma hoy parte de un plan a largo plazo, donde el objetivo es permanecer en el astro lunar, explorarlo a fondo y, por supuesto, utilizar sus recursos.
Bajo esta premisa despegó este miércoles Artemis II desde Cabo Cañaveral, Florida, con cuatro tripulantes listos para hacer historia tras una cuenta atrás cinematográfica. Se trata de la primera misión tripulada del programa Artemis, que marcará el regreso de astronautas a las cercanías de la Luna después de más de medio siglo.
Hoy, colocar una bandera y tomar una fotografía no es suficiente. La NASA tiene un objetivo claro: lograr una presencia permanente en la Luna, con Marte como siguiente paso.
El programa Artemis ha requerido años de trabajo y se calcula que ha costado, hasta la fecha, US$93.000 millones de dólares, con un propósito que supera lo meramente exploratorio: la Luna contiene los mismos elementos que tenemos aquí en la Tierra —hierro, titanio, helio y, el más desorbitante, agua—.
La misión, que aún no busca alunizar sino orbitar la Luna, tomará alrededor de diez días y a nosotros los mundanos no nos queda más que desearles un buen viaje a sus tripulantes. Mientras, la carrera por el futuro de la Luna ya comenzó.
— Valentina Terranova

RRII 101
Las RRII no son teoría abstracta: son poder, guerra, economía y decisiones reales. DIPLORAMA 101 explica lo esencial y cuestiona cómo funciona el mundo hoy.
1. ¿Qué es la sensibilidad en Relaciones Internacionales?
La sensibilidad refiere a qué tan rápido y en qué magnitud un Estado se ve afectado por cambios externos. No todos reaccionan igual ante una crisis: algunos absorben el impacto, otros lo sienten de inmediato. El mes pasado, vimos cómo los países son sensibles al cambio del precio del petróleo, y que no afecta a todos en la misma proporción. ¿El mundo es cada vez más sensible por la globalización?¿o estamos yendo hacia un sistema donde se usa como recurso de poder?
2. ¿Qué es el poder hoy: hard o soft?
Cada teoría tiene su propia visión, pero todas admiten la existencia del hard power como coerción: fuerza, sanciones y presión directa. El soft power, en cambio, se basa en la capacidad de atraer e influir a través de la cultura, los valores o la diplomacia. Hoy, vemos el resurgir del incremento de los presupuestos de defensa, pero también de los nacionalismos y los símbolos. La frontera entre ambos es cada vez más difusa. Proyectar cultura es una estrategia que China asocia a los osos pandas, Estados Unidos al águila o el Rusia al oso. Pero ¿uno es más relevante que el otro o la habilidad de los líderes de complementarlos será la clave?
3. ¿Cómo están cambiando las formas de la guerra?
La guerra ya no es solo enfrentamiento directo entre ejércitos. Las armas convencionales como los tanques se ven relacionadas con nuevas dimensiones híbridas: ciberataques, desinformación, sanciones económicas y operaciones encubiertas. Los conflictos actuales muestran que el campo de batalla puede ser tanto físico como digital o financiero. Cada actor debe tener en cuenta los nuevos factores a la hora de llevar adelante una estrategia. Nuevos recursos como los drones y la IA se vieron por primera vez en el campo de batalla en los últimos años. Ucrania es la prueba de ello. Entonces, ¿cómo se adaptará el mundo y las teorías a estos cambios?
4. ¿Qué son los chokepoints y por qué importan?
Los chokepoints son puntos geográficos estratégicos por donde circula gran parte del comercio global, especialmente energía. Estrechos como Ormuz o Malaca concentran flujos clave para la economía mundial. Lo que los distingue es el impacto que puede causar que uno de ellos cierre en las cadenas globales. Los actores que tienen influencia sobre los Chokepoints cuentan con un recurso de disuasión. Irán hizo uso de esta carta el último mes. Así, la geografía vuelve a tomar lugar en el tablero internacional. ¿Hay que mirar más allá de las armas nucleares para entender el poder de un estado?
5. ¿Qué es la trampa de Tucídides en el mundo actual?
La “trampa de Tucídides” describe una dinámica en la que el ascenso de una potencia emergente aumenta el riesgo de conflicto frente a una potencia dominante. Hoy, esta idea se utiliza para analizar la relación entre Estados Unidos y China. El dilema se despliega en múltiples dimensiones: comercio, innovación, seguridad y hasta narrativa global. Sin embargo, la trampa ya no se trata solo de dos actores, sino de un sistema más denso, donde las decisiones de terceros —como India, Rusia o la Unión Europea— pueden amplificar tensiones o contribuir a contenerlas. Entonces, ¿estamos frente a un choque inevitable, una transición pacífica o un balance equitativo?
6. ¿Para qué sirven las organizaciones internacionales?
Las organizaciones internacionales buscan facilitar la cooperación entre Estados, gestionar conflictos y promover normas comunes. Instituciones como la Organización de las Naciones Unidas intentan mantener la paz y coordinar respuestas globales ante crisis. Sin embargo, su efectividad depende en gran medida de la voluntad de los propios Estados, especialmente de los más poderosos. ¿Son actores con poder real o espacios donde se reflejan las desigualdades globales?

